MUSEO DE LA CIUDAD DE VERACRUZ MEXICO “CORONEL MANUEL GUTIÉRREZ ZAMORA”

El Museo de la Ciudad se aloja en una construcción que ocupa la esquina sudoeste que forman las antiguas calles de la Amargura y de la Condesa, hoy avenida Zaragoza y calle Esteban Morales, respectivamente, en el Centro Histórico de Veracruz.

El inmueble es un edificio de dos plantas de característica arquitectura neoclásica veracruzana de mediados y finales del s. XIX. Las fachadas, compuestas con una serie alterna de macizos y vanos rematados por aleros con ménsulas y cornisas, se corresponden en ambos niveles; la parte inferior de los vanos de planta baja, salvo las puertas, está adornada con tableros “punta de diamante”.

La fachada principal, hacia la Avenida Zaragoza, tiene en su centro una enorme puerta con postigos, enmarcada con medias muestras de pilastras jónicas acanaladas en los dos tercios superiores, que rematan en un friso coronado con una cornisa. El segundo nivel, con dos balcones centrales, remata en un frontón y una cornisa que se prolonga hacia los lados, para terminar en un pretil que alterna tableros y balaustradas a todo lo largo de las fachadas. En el frontispicio se alojó originalmente la estatua de la Caridad, en mármol blanco, que hoy se ubica en la fuente del parque del Registro Civil, y que fue traída expresamente desde Alemania para adornar el edificio.

Entrando por la puerta principal y cruzando el zaguán, se encuentra una hermosa reja de bronce con puertas secundarias. El patio central rectangular está rodeado por galerías envigadas y con arcadas que apoyan en pilastras en la planta baja y en columnas en la planta alta; en el centro hay una fuente con vertederos de mármol italiano. Al fondo se ubica la escalera estilo imperial, que al igual que los pisos del patio y las galerías, es de mármol gris; sus barandales son de bronce y se repiten en la galería superior. La iluminación de la escalera llega a través de un espléndido vitral, diseñado por Alberto Beltrán, que representa al Trueno Viejo, Tajín, complementándose el conjunto con un mural en mosaico veneciano que representa a los Doce Ancianos creadores de tormentas -quienes asoman entre las nubes- y que aparecen en el interior de la cúpula de media naranja que, rematada en una linternilla, sirve de techo a la escalera.

Las puertas interiores que dan hacia el patio central desarrollan derrames en muros y dinteles, mientras que las ventanas hacia la calle tienen repisones altos. En la planta alta, hay una correspondencia de derrames en muros, mientras que los dinteles tienden al abovedado vahído. Hacia el patio central, se ha añadido ornamentación circundante a los vanos, con molduras y cordones que rodean los dinteles de platabanda y caen por las boquillas hasta el piso. Los enrejados de las puertas interiores y de las ventanas se forman con el tradicional barrote de madera característico de la ciudad.

Originalmente el edificio fue construido por acuerdo del Cabildo para alojar al Hospicio de la Ciudad. En sesión ordinaria del 27 de febrero de 1852, se aprobó un acuerdo para establecer en la Ciudad de Veracruz un hospicio donde “…se brindara protección a la humanidad menesterosa”. Este acuerdo contó con la anuencia del Gobierno del Estado y el patrocinio de dos distinguidos veracruzanos: Don Ildefonso Ricardo Cardeña y don Manuel Gutiérrez Zamora.

Encargada de recolectar fondos para la obra, una Junta de Beneficencia promovió suscripciones mensuales entre los vecinos y el comercio, mientras el Ayuntamiento destinó para la construcción del hospicio algunos fondos provenientes de derechos fiscales que ingresaban a su Tesorería provenientes de la Aduana Marítima. Gracias al entusiasmo de los integrantes de la Junta, y a la generosidad de los habitantes de la ciudad, el 12 de diciembre de ese mismo año de 1852 se colocó la primera piedra. El diseño y la construcción del edificio se encargaron al arquitecto José Zapari.

Casi terminado a fines de 1861 y a punto de ser inaugurado, se sucedieron los hechos que desembocaron en la intervención de las fuerzas militares de Inglaterra, España y Francia en diciembre de ese año. El edificio fue utilizado por las tropas de infantería de la Real Marina Inglesa y posteriormente por uno de los cuerpos de la Legión Española. Meses más tarde el edificio se convirtió en el hospital de la Marina francesa, condición en la que subsistió hasta la retirada de las fuerzas armadas francesas en 1867. Posteriormente el edificio fue ocupado por soldados de la guarnición de la ciudad, para convertirse más tarde en hospital provisional de mujeres, hasta que se terminaran las obras de reparación del antiguo Hospital de Loreto.

Desalojado el inmueble, se vio la necesidad de hacerle reparaciones, dado que se había venido acumulando el deterioro en su estructura y sus instalaciones. Las obras estuvieron a cargo del arquitecto Mateo Zapari, y se terminaron el primero de septiembre de 1870. La solemne apertura del Hospicio de la Ciudad se celebró el día 12 de diciembre de ese año, con la presencia del entonces Gobernador del Estado, el Lic. Hernández y Hernández, quien apadrinó la ceremonia. El Hospicio funcionó en este edificio por espacio de 100 años, hasta la construcción de las nuevas instalaciones de la Casa Hogar del Niño Manuel Gutiérrez Zamora en su actual ubicación al sur de la ciudad.

Con motivo de los 450 años de la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz, y ante la necesidad de que la ciudad contara con un espacio adecuado para conservar y mostrar su historia, se decidió que el edificio fuera reparado y remodelado para servir como sede del Museo de la Ciudad.

Financiado por el Ayuntamiento de la Ciudad y con el respaldo del Gobierno del Estado, el proyecto arquitectónico y las obras estuvieron a cargo de los arquitectos Enrique Segarra Tomás (quien fue su primer Director), José Torres Trueba y Alejandro Lozano, con el apoyo de los arquitectos Jorge Poumián y Luis Siliceo; la museografía original correspondió a los antropólogos Emilio Bejarano y Alfonso Medellín Zenil, así como al historiador José Luis Melgarejo Vivanco. Se inauguró como Museo de la Ciudad el 25 de noviembre de 1970.

En 1988, estando el Museo bajo administración temporal del Gobierno del Estado, y con el patrocinio del Sr. Antonio Exome, se remodeló parcialmente el edificio, cambiando sus contenidos museográficos.

Ante la necesidad de brindar a los visitantes un espacio museográfico digno y con las más modernas instalaciones museográficas, la administración municipal emprende en el año 2000 una magna obra de rehabilitación arquitectónica y de contenidos históricos, así como de una nueva estructura de funcionamiento operativo que permita al Museo no sólo brindar información histórica veraz, atractiva y con amplios contenidos didácticos, sino convertirse en un centro de promoción y difusión de la cultura de la ciudad. Fondos aportados por el Ayuntamiento de Veracruz y CONACULTA fueron aplicados en la rehabilitación museográfica, mientras que el edificio y sus instalaciones se rehabilitaron totalmente con recursos de la administración municipal.

El proyecto y diseño museográficos estuvieron a cargo de la Lic. Laura Serrano Corro, encabezando un equipo de diseñadores e historiadores especialistas, entre los que destacan Ricardo Pérez Montfort, Bernardo García Díaz y Horacio Guadarrama Olivera; la supervisión de las obras de rescate arquitectónico, por su parte, estuvo a cargo de la Arq. Alicia Vargas López. El proyecto integral de rehabilitación se realizó bajo la coordinación general del Arq. Joaquín Segarra Idiazábal, Director de la Institución. El nuevo Museo de la Ciudad se entregó a la Comunidad el 15 de agosto de 2000.

El Museo de la Ciudad de Veracruz, es una institución cultural sin fines de lucro, que recibe, restaura, conserva y exhibe objetos y colecciones con méritos e interés histórico, artístico y cultural, relacionados con la ciudad de Veracruz.

Promueve además la investigación y divulgación de hechos y personajes de la Ciudad, que se hayan destacado por su participación en la historia, el arte y la cultura locales, regionales o nacionales.

Propicia y presenta, dentro y fuera de sus muros, actividades diversas relacionadas con la historia, el arte y la cultura en general, como instrumento para hacer llegar a todos los integrantes de la sociedad los beneficios de la formación en valores culturales generales, y como una forma de preservar y acrecentar los valores propios de los veracruzanos porteños.

Sostiene, finalmente, relaciones de intercambio con investigadores, artistas y creadores de otras instituciones de cultura, y de préstamo temporal y consigna de material museográfico y de investigación con otros museos e instituciones similares de la ciudad, del Estado, del país y de otras naciones.

El Museo de la Ciudad es un espacio que los veracruzanos ofrecemos generosamente al visitante para que lo use y disfrute, al tiempo que le mostramos los aspectos más interesantes del devenir histórico de nuestra ciudad y sus habitantes.

El Museo de la Ciudad agradece el interés por conocerlo, y ruega a quienes nos favorecen con su visita, leer y seguir estas breves indicaciones, para que disfruten plenamente de su estancia entre nosotros.

HORARIOS DE VISITA

El Museo de la Ciudad permanece abierto al público en general de miércoles a lunes, de 10:00 a 18:00 hs. y, en ocasiones especiales, en otros horarios.

Permanecerá cerrado los días martes, así como en las fechas en que la normatividad laboral o las disposiciones municipales lo indiquen.

NORMAS DE VISITA

Los visitantes deberán observar las Normas del Museo de la Ciudad mientras dure su visita, cuidando que no se utilicen sus áreas como espacios de juego, ni se emitan ruidos que molesten a otros visitantes, a los investigadores, o al personal del Museo.

Está permitido el uso de cámaras de vídeo y cámaras fotográficas en todas las áreas del Museo, aunque deberá cubrirse una cuota mínima de recuperación.

ÁREAS DEL MUSEO DE LA CIUDAD

En la planta baja se localizan: la entrada principal y el Zaguán, la Taquilla, la Consigna y el Módulo de Venta, el Módulo de Información, la Sala de Exhibición Permanente I, Sala de Exhibición Permanente II, el Museo de Sitio, el Patio Central, los Corredores (o Portales) de planta baja y un núcleo de sanitarios para visitantes, además de la bodega de recepción y salida de materiales diversos.

En la planta alta se localizan: la Dirección, las Oficinas Administrativas, las Salas de Exhibición Temporal A y B, el Auditorio, la Sala de Usos Múltiples, la Cafetería y la Terraza, y el Corredor de planta alta, además de la bodega de acervo museográfico.

Las Salas de Exhibición Permanente muestran el desarrollo histórico de la ciudad, basado en textos, imágenes, documentos diversos, objetos y colecciones, maquetas, y mobiliario con dispositivos interactivos que permiten al visitante consultar a voluntad los aspectos más importantes de la historia de la Ciudad.

Su recorrido se inicia en la Sala I, y sigue una secuencia cronológica de la historia de la ciudad, que inicia en el siglo XVI con los vestigios prehispánicos encontrados en la Isla de Sacrificios y en los alrededores de la ciudad, su fundación y periplo, el desarrollo durante el Virreinato, las intervenciones extranjeras y la Reforma, y su importancia estratégica y comercial hasta el s. XIX; la Sala II registra la historia de la Ciudad en el siglo XX, iniciando con las grandes obras portuarias y de embellecimiento de la ciudad, los movimientos sociales y el arribo de los exiliados españoles, para terminar con el crecimiento de la ciudad y los acontecimientos de los últimos años hasta la década de los cincuentas.

Las Salas de Exhibición Temporal y los Corredores, por su parte, presentan periódicamente la obra de artistas y creadores, mientras que en Patio Central se presentan eventos culturales como conciertos, teatro, presentación de libros, recitales y otros.

Tanto el Auditorio como la Sala de Usos Múltiples cobijan conferencias y foros culturales diversos. En el Corredor de planta baja se muestra una colección de piezas arqueológicas prehispánicas de gran formato.

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